Alergólogos de AlergoUnit de Policlínica de Barcelona han asegurado que las pruebas de provocación alérgica controlada son el método “más preciso” para confirmar o descartar diagnósticos de alergia a fármacos y alimentos.

En concreto, para establecer un diagnóstico es necesario recoger la historia clínica del paciente y, posteriormente, identificar su sensibilización alérgica frente a ciertos alimentos o fármacos mediante las tradicionales pruebas cutáneas. Asimismo, el tercer paso es llevar a cabo la prueba de provocación alérgica que consiste en administrar de forma controlada y en lapsos de tiempo variables el supuesto alérgeno para ver si aparece reacción en el paciente.

“Estas pruebas no están exentas de riesgo y, por este motivo, deben ser realizadas por personal médico especializado y siempre en un medio hospitalario porque podría producirse una reacción alérgica grave”, ha explicado la responsable de AlergoUnit de Policlínica de Barcelona, Maria Basagaña.

En España los alimentos que más frecuentemente causan alergia son las frutas, los frutos secos y el marisco. Dentro del grupo de frutas, las rosáceas –melocotón, manzana, pera o fresa– provocan el 70 por ciento de las reacciones alérgicas. Además, en niños menores de 5 años, los alimentos más frecuentemente implicados en reacciones alérgicas son la leche y el huevo”.

En el caso de las alergias alimentarias, el paciente, una vez diagnosticado, puede someterse a un tratamiento de desensibilización que logre prácticamente su curación total. “El procedimiento consiste en administrar cantidades mínimas del alimento, aumentándolas progresivamente hasta alcanzar la ración habitual y así conseguir incorporarlo con normalidad a la alimentación del paciente de forma continua”, ha aclarado la especialista.

 

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