La flacidez de la piel o la celulitis son algunos de los problemas estéticos que pueden remediarse con inyecciones de medicamentos aplicados directamente en la grasa subcutánea.

 

La mesoterapia es una técnica utilizada para introducir pequeñas dosis de vitaminas, minerales y fármacos a través de una aguja que puede solucionar problemas como la flacidez de la piel, estrías, la grasa localizada, la celulitis o la retención de líquidos. De esta manera, supone en muchos casos una alternativa a cirugías como liposucciones o liftings, ya que con estas inyecciones se incide directamente en la grasa. Policlínica Barcelona apunta que la mesoterapia es uno de los tratamientos más demandados a la hora de cuidar el contorno gracias a tratamientos de alta efectividad y mínimamente invasivos como Alydia o Aqualix, para recuperar una figura equilibrada.

 

Las últimas tecnologías ofrecen alternativas al quirófano o bisturí que resultan igual de efectivas y menos dolorosas. Con la técnica de las micro infiltraciones se introducen las sustancias indicadas para cada caso particular utilizando una aguja extrafina que incide directamente en la célula adiposa. La principal función de intraloterapia, tratamiento concreto para la grasa localizada, es licuar el adipocito para que éste sea eliminado naturalmente a través de la orina.

 

Alternativas a la liposucción

Contra el volumen de grasa acumulada

Aqualix es una solución biocompatible que destruye los cúmulos de grasa localizada y se infiltra directamente sobre la zona a tratar (habitualmente caderas, muslos, abdomen y brazos). Se trata de un compuesto de Desoxicolato Sódico que elimina la grasa sin cirugía y sin aspiración. Además, es suficiente con realizar una sesión al mes.

 

Contra la celulitis

Alidya la primera solución indicada específicamente para tratar la celulitis que permite desinflamar el tejido subcutáneo y obtener resultados duraderos sin pasar por el quirófano. Se trata de Botox Vistabelâ, un compuesto de alta calidad aprobado por la FDA de Estados Unidos.

 

Las infiltraciones apenas producen molestias, son prácticamente imperceptibles y no requieren ningún tipo de anestesia ni tratamientos posteriores. Además, los resultados de estos tratamientos son visibles desde la primera sesión y claramente notables a partir de la quinta semana.


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