UNIDAD DEL DOLOR

  • UNIDAD DEL DOLOR
    UNIDAD DEL DOLOR

El dolor crónico afecta, en España, al 11% de la población. Y no sólo eso, sino que lo padece durante una media, aproximada, de 9 años. Evidentemente, el dolor tiene un impacto directo sobre la calidad de vida de los pacientes, que han de lidiar a diario con él y realizar sus tareas diarias sufriéndolo.

Este tipo de patologías requieren de un estudio meticuloso y exhaustivo de todos los síntomas para poder determinar qué ocasiona el dolor. Implica, en la mayoría de casos, una exploración física y la realización de pruebas del tipo TAC, ecografía o resonancia magnética.

Y aunque la curación de este tipo de afecciones es complicada, en Policlínica Barcelona contamos con una de las más prestigiosos Unidades del dolor del país, a cargo del Doctor Martínez-Pintor.

La Unidad del Dolor de Policlínica Barcelona

La Unidaddel Dolor del Instituto Universitario de Reumatología de  Policlínica Barcelona está formado por un grupo de profesionales multidisciplinario en el que trabajan  Anestesistas, Neurólogos, Psicólogos, Reumatólogos, personal de enfermería, etc.

Está diseñada de manera que abarca desde los tratamientos del dolor más invasivo, dónde los anestesistas y los reumatólogos tienen un protagonismo especial; a la parte del dolor con mayor componente emocional, donde la hipnosis tiene un papel determinante.

Podemos dividir los diferentes tratamientos que se realizan enla Unidadde Dolor de Policlínica Barcelona en los siguientes puntos:

  1. Tratamiento farmacológico
  2. Reuniones de pacientes con psicoterapia en grupo.
  3. Hipnosis clínica
  4. Técnicas de relajación
  5. Musicoterapia individual y en grupo.
  6. Terapias de mediación corporal con realización de masoterapia y técnicas craneo-sacrales
  7. Acupuntura
  8. Técnicas invasivas: Mesoterapia, Bloqueos nerviosos (Nervios Supraescapulares, medianos, etc), Bloqueos facetarios, Bloqueos epidurales.

Tratamiento del dolor en Policlínica Barcelona

  1. Tratamiento farmacológico mediante la utilización de los medicamentos más avanzados en analgesia. Valoración realizada mediante la escala analógica visual (E.V.A.) del nivel de dolor y con seguimiento especializado hasta lograr llegar a un nivel que haga la vida más confortable.
  2. Psicoterapia en grupo para pacientes. Hace ya más de 10 años que la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) aconsejó reuniones de 15 a 20 pacientes para mejorar el nivel de analgesia. Estas sesiones, dirigidas por un psicólogo o un médico, favorecen la mejoría del paciente. Eso es debido a que tienen la oportunidad de explicar sus casos  dentro de un grupo homogéneo dónde comparten su dolor y plantean aquellas cuestiones que les preocupan cuando están sometidos a un tratamiento multidisciplinario.
  3. La Hipnosis clínica viene utilizándose en el tratamiento del dolor desde el siglo XIX. Consiste en realizar al paciente sugestiones analgésicas. Mediante hipnosis el paciente es capaz de controlar mejor su dolor y evitar  las crisis de ansiedad que éste conlleva.
  4. Las técnicas de relajación son muy utilizadas ya que en muchas ocasiones el dolor se acompaña de cuadros de depresión y ansiedad. Con estas técnicas ayudamos al paciente a superar las crisis de dolor agudo y también de las alteraciones del estado de ánimo.
  5. La musicoterapia, ya sea individual o en grupo, tiene un efecto analgésico muy potente en los pacientes en los que el dolor fue provocado inicialmente por una situación estresada y ha acabado convirtiéndose en una afección crónica.
  6. La masoterapia junto con el masaje cráneo-sacral son terapias de mediación corporal con las cuales el paciente consigue un grado de analgesia muy elevado.
  7. La Acupuntura es una técnica milenaria que ha confirmado su eficacia.. Consiste en la colocación de agujas estériles en puntos determinados con producción de sustancias analgésicas. Los resultados son realmente buenos, para el dolor crónico.
  8. La Mesoterapia es una técnica consistente en la infiltración de un anestésico, con aguja pequeña, en las zonas de máximo dolor. Se realizan de 15 a 20 pequeños pinchazos en el punto del dolor, consiguiendo grandes resultados.
  9. Bloqueo nervioso de los nervios supraescapulares, medianos, etc. Es una técnica invasiva que realizan los anestesistas o los reumatólogos cuando el dolor es de intensidad importante, consiguiendo los mejores resultados.
  10. Bloqueos facetarios de las articulaciones de la columna vertebral. Esta técnica precisa de escopia para su correcta realización y permite desinflar y aliviar el dolor.
  11. Los Bloqueos epidurales son una técnica realizada por los anestesistas en los pacientes que sufren alguna crisis de dolor del nervio ciático o de origen la región cervical.
  12. Rizólisis para el dolor crónico: La Rizólisis para el dolor crónico es un tratamiento realizado de manera ambulatoria, sin hospitalización, en la que el paciente podrá volver a su vida diaria a las 2 o 3 horas desde su intervención. Se basa en la radiofrecuencia. Así, mediante una aguja conectada a un electrodo y con la ayuda de un arco quirúrgico o escopia, interviene en la zona nerviosa del ramo posterior. La técnica es mínimamente invasiva, dura unos 30 minutos y permite al paciente salir por su propio pie a las 2 o 3 horas. Este tipo de tratamientos permite mitigar e, incluso, eliminar el dolor. La experiencia demuestra que se trata de un método muy efectivo, con un porcentaje muy elevado de éxito.

La gran protagonista del dolor: La Fibromialgia

La primera vez que en un programa de televisión en Barcelona, en horario de máxima audiencia, apareció un reumatólogo explicando los síntomas de la Fibromialgia, la mayoría de personas que lo vieron se la autodiagnosticaron. El motivo era muy sencillo:

Durante el programa, el reumatólogo explicó que la Fibromialgia consistía en dolor al levantarse por la mañana, con sensación de rigidez, cansancio generalizado, sueño insuficiente y no reparador, pérdida de memoria e irritabilidad. Tan sólo le faltó añadir el envejecimiento progresivo. Evidentemente, este tipo de síntomas son bastante generalizados entre la mayoría de la población, aunque eso no indica que se padezca Fibromialgia.

  • Definición

El concepto de fibromialgia se introduce en la literatura médica en 1904 y, desde entonces, ha sido muy controvertido por las indudables similitudes que presenta con otros cuadros clínicos ya existentes. En mayo de 2010, el American College of Rheumatology modifica todos sus criterios y dictamina que debe dejar de considerarse un “trastorno en la regulación dolorosa”, para definirse como un SINDROME DE SUSCEPTIBILIDAD CENTRAL.

  • Causas

Por otro lado, la mayoría de los pacientes diagnosticados son mujeres. Además, está unánimemente admitido por los facultativos que, en el 88-90% de los pacientes que presentan fibromialgia, existe un antecedente de estrés emocional importante.

El estrés, como forma de emoción, pone en marcha una serie de mecanismos hormonales y neurológicos no controlados que acaban por minar la resistencia de las personas. La experiencia clínica de muchos años y diversos trabajos de investigación lo confirmaron. De hecho, la Sociedad Española de Reumatología, en su Decálogo de Lucha contra la Fibromialgia, reconoce  al estrés como factor desencadenante de ésta.

  • Síntomas

El síntoma fundamental de la fibromialgia es el dolor  difuso y crónico en la espalda y/o extremidades. El paciente suele explicar que le duele todo, pero se trata de un dolor que no sigue ninguna distribución lógica y del que no se detecta ningún signo inflamatorio en las articulaciones exploradas.

Además, el dolor se presenta en cualquier momento, puede aparecer de día o de noche, y no se calma con la toma de analgésicos o antiinflamatorios habituales. Igualmente, los pacientes presentan un aspecto de enfermedad, cansancio y  malestar general mayor al que tienen otros enfermos reumatológicos, afectos de artritis reumatoide o lupus, por ejemplo.

Otro de los síntomas es la falta de sueño. Los pacientes afectados de Fibromialgia presentan un sueño no reparador, lo que les provoca una sensación permanente de sueño y les impide manejarse en su entorno en las condiciones necesarias.

Así, la falta de sueño reparador, unido al daño neurológico producido en el cerebro por las hormonas del estrés, hace que el paciente presente trastornos cognitivos. El resultado es la dificultad de concentración y de atención, con sensación de pérdida de memoria, lo que ocurre al no poder fijar los datos durante la fase REM del sueño.

Además, los pacientes con fibromialgia presentan depresión en un 70% y ansiedad en 50%. Así, hablamos de dos trastornos psicológicos muy comunes en personas con este tipo de afección.

Los dolores generalizados, unidos a los trastornos afectivos asociados y a los trastornos de sueño mencionados, producen una enorme irritabilidad y en consecuencia favorecen los procesos de hiperalgesia y alodinia.

  •  Fibromialgia y estrés

El paciente que ha sufrido una situación de estrés, es decir, de sufrimiento (que puede haber sido una separación, una mudanza no deseada, una pérdida importante económica, la desaparición de un ser querido, etc.) o pequeñas situaciones diarias, desarrolla un cuadro denominado “estar enfermo”. Pero, es una manera de estar enfermo inespecífica y de difícil estudio, por lo complicado de sus síntomas. Esto es así porque coinciden síntomas somáticos y psicológicos que se superponen y se solapan, de manera más o menos florida, que dan como resultado un proceso de hundimiento vital más o menos severo.

En palabras de la Profesora Anne Allaz de Ginebra, en la conferencia pronunciada en París, en 2007, con motivo de las Journees Thematiques Douleur, el paciente con un dolor crónico idiopático como la fibromialgia, comienza a presentar un neo-narcisismo doloroso, con necesidad de queja; no se trata del beneficio secundario que pueda producir la enfermedad bajo un prisma de rentabilidad económica, sino del beneficio de estar enfermo en el sentido freudiano de “la necesidad inconsciente de estar enfermo, como una llamada de alarma a la sociedad, a su entorno, como una forma de pedir ayuda”.

Si en Policlínica Barcelona, en lugar de dar esta auténtica interpretación a la enfermedad, nos quedásemos en lo más superficial – que puede ser lo que en realidad explica el paciente – entonces estaríamos haciendo una medicina pobre, pues nos habríamos olvidado  de la autentica función del médico: sanar al enfermo en el sentido más amplio de la palabra.